Mostrando las entradas con la etiqueta Zona Global. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Zona Global. Mostrar todas las entradas

lunes, 22 de octubre de 2007

Niños no, espías sí


En una agitada votación, el veto de Bush prevaleció sobre el SCHIP. Además, el primer mandatario logró que se aprobara un controvertido proyecto que permite el espionaje por si acaso. La clase política estadounidense atraviesa su mayor pico de impopularidad.


Los demócratas no pudieron conseguir el quórum necesario en el Congreso para derogar el veto que el presidente George Walter Bush interpuso al aumento presupuestario del Programa Estatal de Seguro Médico (SCHIP).

Durante el debate, el representante del Partido Demócrata por California Pete Stark lanzó un discurso que generó gran controversia entre los legisladores. Hasta tal punto que la presidente de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, se sintió obligada a pedir perdón.

Acalorado, Stark afirmó que “los republicanos dicen que no hay suficiente dinero para financiar la salud de los niños. Sin embargo, van a gastarlo en asesinar a gente inocente si logramos que muchos chicos crezcan sanos para que los puedan enviar a pelear a Irak, donde sus cabezas serán destruidas para divertir a Bush”.

Un razonamiento coherente.

Entre las otras interesantes ocupaciones del Congreso, en esta semana, estuvo aprobar una ley bastante polémica que les permite a los oficiales de inteligencia del Departamento de Seguridad Nacional espiar las comunicaciones de supuestos sospechosos de cometer futuros actos terroristas. Al mismo tiempo deslinda de responsabilidades legales a las empresas que colaboren con el espionaje.

Una gran victoria para el tejano, que genera mucho descontento entre los estadounidenses porque temen que sus teléfonos, correos electrónicos y servicios de mensajería instantánea serán controlados por el gobierno federal.

Según las últimas encuestas, sólo el 27 por ciento de la población aprueba la gestión de Bush y de los miembros del Capitolio. Es el mayor pico de impopularidad que registran los políticos de ese país en su historia.

sábado, 13 de octubre de 2007

El hombre del momento

¿En búsqueda del tiempo perdido?


Al Gore ganó el Premio Nobel de la Paz junto al Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático, del que participan más de 50 profesionales argentinos. Lejos de pasar desapercibido, el galardón ya disparó las especulaciones sobre el eterno retorno del Presidente que no fue.



El ex vicepresidente de los Estados Unidos Albert Gore ganó el Premio Nobel de la Paz por su lucha contra el recalentamiento global junto al Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas, en el que participan más de 50 científicos argentinos.

Con eso bastó para que los medios estadounidenses comenzaran a profetizar el regreso más esperado por aquellos que vieron con desilusión cómo la Suprema Corte le otorgaba la Presidencia a George Walker Bush en 2000, tras una elección cuestionada como pocas en la historia.

Por ahora, Gore asegura que es muy difícil que vaya a competir en 2008. Sin embargo, para muchos es la persona indicada para el momento indicado. Los trastornos que ha generado el recalentamiento global ya se han convertido en un hecho palpable. Al mismo tiempo la “guerra contra el terrorismo” ha dejado caer su fachada y se muestra como el experimento más grotesco de los Neoconservadores.

De los actuales candidatos que se perfilan para ganar las elecciones internas del Partido Demócrata, sólo John Edwards mantiene una postura clara contra la cruzada de Bush; pero es casi imposible que consiga la nominación. Los demás, sobre todo la senadora por el estado de Nueva York Hillary Rodham Clinton, aún siguen sosteniendo que el problema es la estrategia; pero no el fin.

Esta semana, varios líderes demócratas junto a Rodham Clinton votaron en el Senado una resolución para perdirle a Bush que declare a la Guardia Revolucionaria de Irán “una organización terrorista internacional”, algo que ni siquiera los republicanos se atrevieron a hacer.

Para justificar su voto, Rodham Clinton explicó que se trata de “aplicar presión diplomática sobre Irán”, ya que la Guardia Revolucionaria “está participando activamente en el plan nuclear iraní”. Cuando las bases de su partido le reclamaron que revea su decisión para no justificar un ataque contra Irán de parte de la administración Bush, Hillary respondió que “si el Presidente cree que es necesario utilizar la fuerza contra Irán, debe perdirle autorización al Congreso”.

De todas maneras, en anteriores declaraciones, la senadora por Nueva York aseguró que “será necesario mantener un mínimo de tropas en Irak”. Con todo esto es clara cuál será la postura que asumirá si lográ ser ungida la primera presidenta mujer de los Estados Unidos.

Pensar una estrategia militar en Medio Oriente a largo plazo parece un plan descabellado a esta altura. Desde que se inició el conflicto, más de 4 mil soldados perdieron la vida. El ex comandante de la Fuerza Armadas en Irak Ricardo Sánchez rompió el silencio y atacó duramente al gobierno al considerar a Bush “un incompetente que lleva adelante una pesadilla que no tiene fin”.

Mientras la principal empresa contratista de seguridad Blackwater, que tiene a cargo “proveer a la seguridad” en Irak y Afganistán, ha visto crecer sus dividendos en forma astronómica gracias a los contratos que ha ganado sin licitación en el Departamento de Defensa, las denuncias que acumula por asesinar en sus entrenamientos a civiles iraquíes inocentes aumentan a la par.

El diputado demócrata por el estado de Maryland Elijah Cummings manifiesta que “desde la privatización de la seguridad en la década del noventa, Blackwater se ha convertido en un poder en las sombras sostenido por un ejército de mercenarios que no responden ni al gobierno de los Estados Unidos ni a ningún gobierno del mundo”.

Si el ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, considerado “un héroe” tras el atentado que sufrió la ciudad en septiembre de 2001, alcanza la nominación y se convierte en el candidato a la Presidencia del Partido Republicano, el mundo deberá enfrentarse a una etapa bélica tan monstruosa y desgastante para la economía global como la Segunda Guerra Mundial.

En ese límite entre la tibia liberal moderada Hillary Rodham Clinton y un republicano que llega con el cuchillo entre los dientes se ubica Al Gore, que en esa búsqueda por recuperar el tiempo perdido es el hombre del momento para detener la “guerra contra el terror” y devolverles a los habitantes estadounidenses las libertades individuales que les han quitado en los últimos siete años en nombre de la seguridad nacional.

jueves, 4 de octubre de 2007

El cuarto veto de Bush

Matar es mejor que sanar

El tejano se opuso a extender la cobertura médica del SCHIP a 16 millones de niños, pero invertirá billones en Irak. Además, teme que pueda impulsar la creación de un sistema universal de salud. Los demócratas intentarán derogar el veto en el Congreso.

El presidente George W. Bush vetó ayer un proyecto de ley que aumenta los fondos destinados al Programa Estatal de Seguro Médico (SCHIP), creado en 1997 por la actual senadora y precandidata demócrata a la primera magistratura Hillary Rodham Clinton.

Bush no podría haber elegido un peor momento para utilizar por cuarta vez la prerrogativa del veto presidencial, porque Estados Unidos se encuentra embarcado en uno de sus mayores debates: la posible creación de un sistema universal de cobertura médica estatal, motivado por el documental “Sicko” de Michael Moore.

El SCHIP tiene como principal objetivo brindarles asistencia sanitaria a los hijos de familias que no ganan suficiente dinero para afilarse a un plan privado, pero cuyos ingresos son mayores a lo estipulado por el MedicAid, que brinda ayuda a los más pobre.

Tanto demócratas como republicanos acordaron, en ambas cámaras del Capitolio, extender los fondos del SCHIP para que en 2012 la cantidad de niños que puedan acceder a la cobertura del Estado aumente de los 6 millones actuales a 16 millones.

“Creo en la medicina privada y no en un gobierno federal que administra la salud”, fue la respuesta con la que acompañó Bush un veto calificado por los azules de “desalmado”. Es que para el tejano, un aumento a los fondos del SCHIP impulsaría "a la gente con cobertura médica privada a pasarse a la estatal”.

“Lo que vuelve a este veto peor es que Bush invertirá billones de dólares en Irak, sobre todo en contratistas como Blackwater y Halliburton, mientras le niega en nuestro país doctores a millones de chicos”, aseguró el presidente del Partido Demócrata, Howard Dean.

Al igual que en Argentina, un proyecto desechado por el Presidente puede volver a ser aprobado por el Congreso y promulgado automáticamente como ley, si cuenta con el aval de los dos tercios de cada cámara.

En un comunicado, los demócratas pidieron a todos los ciudadanos de los Estados Unidos que envíen cartas a los legisladores del Partido Republicano para que den quórum. Sorprendiendo a propios y extraños, la convocatoria desbordó las expectativas y colocó a Bush y a los republicanos en la cuerda floja.

viernes, 28 de septiembre de 2007

Elecciones en los Estados Unidos


Los demócratas denuncian fraude en el estado de California



El presidente del partido Demócrata de los Estados Unidos, Howard Dean, denunció que la reforma electoral que los republicanos intentan aprobar en el estado de California "es un fraude que podría costarles a los demócratas la Casa Blanca”.

“Al parecer, la respuesta de los republicanos a nuestro trabajo en California es ‘si no puedes ganar, haz trampa’”, afirmó Dean. Por su parte, el actual gobernador republicano, Arnold Schwarzenegger, se despegó rápidamente de la polémica al coincidir de lleno con sus adversarios: “Se siente como si en medio del juego, alguien estuviera tratando de cambiar las reglas. Esa es la mentalidad de los perdedores”.

El sistema electoral estadounidense es extremadamente particular porque permite que un candidato que ha obtenido la mayoría de los votos a nivel nacional pierda frente a otro candidato que ha obtenido la mayoría de los votos del colegio electoral, como en el caso de actual primer mandatario George W. Bush.

Lo cual se vuelve aún peor, ya que la Constitución en su artículo II le permite a cada estado determinar la manera en que serán designados los electores y la forma en que sus votos serán contados. Hasta el momento la regla general es “todo para el ganador”: quien obtiene un sufragio más por encima de los demás candidatos en el colegio electoral se lleva todos los votos del distrito. Es así que en los Estados Unidos no importa cuántos votos tenga a su favor un candidato, sino cuántos estados ganó.

California es un distrito electoral decisivo para ganar la Presidencia: cuenta con 55 votos del colegio electoral, cuando ningún otro estado tiene más de treinta y cuatro. Los republicanos intentan terminar allí con “todos para el ganador” y permitir que cada voto de su colegio electoral sea contado independientemente.

Lo que ha despertado todas las polémicas es que la reforma sólo se plantea en un distrito considerado históricamente “azul”, color que representa al Partido Demócrata contra el “rojo” del Republicano.

El próximo Presidente de los Estados Unidos será elegido el 4 de noviembre de 2008 y asumirá el 20 de enero de 2009.